Toile de Jouy: la historia de la tela que contaba el siglo XVIII
Pastorcillas, pagodas, molinos de viento, templos en ruinas: escenas estampadas en un solo color sobre un fondo de algodón claro. El toile de jouy es quizá el tejido decorativo más reconocible del mundo. Pero pocos saben que su historia empieza en la India, atraviesa una prohibición que duró más de setenta años y llega a una pequeña manufactura a las puertas de Versalles.

Qué es el toile de jouy
Con toile de jouy («tela de Jouy») se designa un tejido de algodón o lino de fondo claro, estampado con escenas figurativas en un único color: rojo, azul, sepia, verde o negro. El nombre procede de Jouy-en-Josas, el pueblo cercano a Versalles donde en el siglo XVIII trabajaba la manufactura más famosa de Francia. A diferencia de un simple motivo floral, un toile de jouy cuenta una historia. Cada módulo del dibujo es un pequeño grabado, con personajes, paisajes y arquitecturas que se repiten sobre la tela.
Todo empieza en la India
A finales del siglo XVI llegan a Europa las toiles peintes, los algodones pintados y estampados de la India. Las compañías de las Indias Orientales holandesa, inglesa y portuguesa los importan por barcos enteros. Francia llega la última: en 1664 el ministro Colbert funda la Compagnie des Indes Orientales.

El éxito es inmediato. Estos algodones son ligeros, coloridos y fáciles de lavar, perfectos para la ropa, pero también para cortinas, tapicerías, fundas de sillas y doseles de cama. Los comerciantes comprenden pronto que el gusto europeo busca algo exótico pero adaptado a sus propios interiores, y encargan en la India diseños pensados expresamente para Europa, como los grandes palampores con el árbol de la vida.
En Francia estos tejidos se llaman indiennes, y la palabra designa tanto la tela como las prendas hechas con ella. Hasta Molière habla de ellas: en El burgués gentilhombre (1670), Monsieur Jourdain presume de su bata de indienne, porque así se viste por la mañana la gente de calidad. En 1648, en Marsella, un fabricante de naipes y un grabador abren el primer taller francés de algodones estampados. Las visitas de las embajadas de Siam, en 1684 y 1686, avivan aún más la moda.
La prohibición de 1686: llevarlo se convierte en delito
Las indiennes gustan tanto que ponen en crisis las producciones tradicionales francesas: la seda de Lyon, la lana, los paños. Los gremios piden que se prohíban. El 26 de octubre de 1686 el Consejo de Estado prohíbe la importación, la fabricación e incluso el uso de los algodones estampados. Las máquinas se confiscan y se destruyen. Quien se pasea vestido de indienne se arriesga a que se la arranquen en plena calle.
La prohibición sigue vigente durante más de setenta años y no se levanta hasta 1759. Mientras tanto, el deseo de aquellos tejidos prohibidos no se apaga; al contrario, crece.
Oberkampf y la manufactura de Jouy-en-Josas
En cuanto cae la prohibición entra en escena Christophe-Philippe Oberkampf, un joven estampador alemán. En 1760 abre su taller en Jouy-en-Josas, a orillas del río Bièvre, a pocos kilómetros de la corte de Versalles. De los tres obreros iniciales llegará a emplear a más de mil: se convierte en una de las manufacturas más importantes de Europa y en 1783 Luis XVI le concede el título de Manufacture Royale.
En los tejidos figuraba la inscripción «Manufacture de C.-P. Oberkampf et Compagnie à Jouy en Josas bon teint». Bon teint significa «tinte sólido»: era la garantía de que los colores no se desteñirían con los lavados.
La verdadera revolución es técnica. Además de las tradicionales planchas de madera talladas a mano, Oberkampf adopta la estampación con planchas de cobre grabadas. Las planchas son grandes y permiten trazos finos como los de un grabado sobre papel. Así nacen las grandes escenas monocromas que todavía hoy llamamos toile de jouy. El dibujante más célebre de la manufactura es el pintor Jean-Baptiste Huet, que en 1783 llegó a representar sobre tela la propia fábrica, con los obreros trabajando en las distintas fases de la producción.

Leer un toile de jouy: cuatro diseños de cerca
Un toile de jouy se mira como quien hojea un libro ilustrado. Cada diseño refleja las modas, las pasiones e incluso las noticias de su tiempo.
1. Chinois et pagode: la China imaginada (después de 1776)
Figuras con ropajes orientales pero rostros europeos pasean entre una vegetación exuberante y arquitecturas fantásticas. Un jarrón de flores es tan alto como el edificio de al lado, y por todas partes vuelan pájaros que parecen salidos de una porcelana china. Es la China que soñaba Europa, no la real. Las escenas se inspiran en la edición francesa del tratado de William Chambers sobre los edificios, los muebles y las costumbres de los chinos, publicada en 1776. El ritmo del diseño es casi musical: arquitecturas y parejas de figuras se alternan con regularidad.

Otro diseño de la misma época, la Chinoiserie de 1780 conservada en Jouy, sitúa en el centro a un mandarín llevado en palanquín por dos sirvientes, entre tejados de pagoda adornados con campanillas, juncos y aves exóticas. El gran intérprete de este gusto es Jean-Baptiste Pillement: sus dibujos, convertidos en grabados, acabaron en las telas de media Europa.
2. La tumba de Rousseau: un tejido que da una noticia (1778–83)

Entre una casita de campo, un abrevadero, un molino de viento, un templo en ruinas y una pagoda aparece la tumba de Jean-Jacques Rousseau, fallecido en 1778. Está representada tal como la había mandado construir el marqués de Girardin, según el proyecto del pintor Hubert Robert, en la Île des Peupliers, la isla de los álamos de su parque.
Hay un detalle que la hace especial. En el boceto preparatorio de la versión de Jouy, en lugar de la tumba había un sencillo puentecillo. El diseño se modificó tras la muerte del filósofo, para honrar su memoria pero también para documentar un hecho de actualidad de la vida cultural de la época: el toile de jouy funcionaba casi como una crónica ilustrada. El tema tuvo tanto éxito que también lo estamparon otras manufacturas. En Nantes existen versiones de Favre, Petitpierre et Cie y de Gorgerat Frères (la de la foto), y otra, de una fábrica suiza, se conserva en el Victoria & Albert Museum de Londres.
3. Les Camées: de Rafael al algodón estampado (hacia 1793)
Bajo Luis XV, los coleccionistas se apasionan por los camafeos y las gemas grabadas con temas mitológicos, y la marquesa de Pompadour da un nuevo impulso a esta moda. Se publican catálogos ilustrados, y en París la venta de la colección del duque de Orleans causa sensación. Es probable que Oberkampf tuviera ocasión de verla y de inspirarse en ella.
El diseño Les Camées está formado por dieciséis pequeños medallones que imitan camafeos, con animales y figuras neoclásicas sobre un fondo color crema salpicado de flores y follaje. Según la historiadora Josette Brédif, tiene un origen italiano: las decoraciones pintadas por Rafael en los pilares de las Logias Vaticanas, difundidas por toda Europa gracias a los grabados del siglo XVIII. El eco de Rafael llega hasta los Médaillons antiques que Huet dibujó para Jouy hacia 1800, declaradamente «d'après Raphaël».

4. Les Oiseaux y los amorcillos: la mitología en cuadrícula
En Les Oiseaux, de finales del siglo XVIII, los camafeos se disponen sobre un fondo de follaje y pájaros, de donde el diseño toma su nombre. En los medallones redondos aparecen las Tres Gracias y Cupido a lomos de un delfín; en las placas rectangulares, jinetes y escenas de sacrificio; en los rombos, Asclepio con el bastón y la serpiente y una ofrenda a Minerva. Los medallones, alineados en vertical y en horizontal, forman una retícula que da equilibrio a todo el diseño. El gusto por medallones y amorcillos continuó en el siglo XIX, cuando Jouy ya estampaba con rodillos grabados.

Cómo reconocer un toile de jouy
Un solo color sobre fondo claro (crudo, crema, blanco): rojo, azul, sepia, verde o negro.
Escenas figurativas y no solo flores: personajes, paisajes, arquitecturas, animales.
Trazo de grabado, con líneas finas y sombreados de rayado, herencia de la estampación con plancha de cobre.
Módulo amplio: el dibujo se repite cada 70–100 cm, por eso luce mejor en superficies grandes.
El toile de jouy hoy: cómo llevarlo a tu casa
Más de dos siglos después, el toile de jouy sigue siendo sinónimo de elegancia francesa. En Il Mezzaro vuelve, en cierto modo, a sus orígenes: nuestros toile de jouy están concebidos en Italia y estampados a mano en la India sobre algodón 100 %, con bloques de madera tallada: la misma técnica de block print de las indiennes que enamoraron a Francia. Aquí tienes algunas ideas para usarlos.
En el sofá: el cubresofá toile de jouy

Una gran tela de toile de jouy convierte un sofá sencillo en una pieza protagonista. El rojo combina de maravilla con el barro cocido, la madera clara y los cojines de lino natural. Descubre el Mezzaro Toile de Jouy Rojo.
En la mesa: el mantel toile de jouy

El azul con platos blancos, copas de cristal y flores silvestres es un clásico que nunca falla. Para la mesa redonda tienes el mantel redondo Toile de Jouy en azul, rojo y verde; para la rectangular, el Mezzaro Toile de Jouy Azul.
En el dormitorio: la colcha toile de jouy

Sobre la cama el motivo se ve entero y el dormitorio adquiere enseguida un aire de casa de campo francesa. Combínalo con sábanas blancas y una manta lisa. Mira el Mezzaro Toile de Jouy.
En las ventanas: las cortinas toile de jouy

De voile de algodón ligero, las cortinas filtran la luz y dejan entrever las escenas del dibujo a contraluz: perfectas en el dormitorio o en un salón clásico. Descubre la cortina de algodón Toile de Jouy.
Un toque ligero: los cojines toile de jouy

Si no quieres comprometer toda la estancia, empieza por un par de cojines sobre un sofá liso. Mira la funda Toile de Jouy Rojo.
Un protagonista cada vez: elige una sola pieza de toile y acompáñala con lisos del mismo color, rayas finas o cuadros vichy.
Combinaciones de color: rojo con madera clara, lino natural y cobre; azul con blanco, gris perla y cerámica; verde con mimbre, flores frescas y tonos arena.
Preguntas frecuentes sobre el toile de jouy
¿Cómo se pronuncia «toile de jouy»?
Más o menos «tual de yuí», con la j suave del francés jour, parecida a la «ll» rioplatense.
¿Por qué se llama así?
Significa «tela de Jouy» y toma el nombre de Jouy-en-Josas, cerca de Versalles, donde desde 1760 trabajaba la manufactura de Christophe-Philippe Oberkampf.
¿Qué diferencia hay entre indienne y toile de jouy?
Las indiennes eran los algodones estampados de origen o inspiración india, a menudo policromos y florales. El toile de jouy es su evolución francesa: normalmente monocromo, con grandes escenas figurativas estampadas con plancha de cobre.
¿Cuáles son los colores clásicos?
El rojo y el azul sobre fondo claro son los más tradicionales, seguidos del sepia, el verde y el negro.
¿Cómo se lava un tejido toile de jouy de algodón?
Nuestros toile de jouy de algodón se lavan a máquina con agua fría o como máximo a 30 grados, con detergente suave. Al estar estampados a mano, las pequeñas imperfecciones son la señal de un producto artesanal.
¿Dónde se pueden ver toiles de jouy originales?
En el Musée de la Toile de Jouy de Jouy-en-Josas, en el Musée des Arts Décoratifs de París, en el Musée de l'Impression sur Étoffes de Mulhouse, en el Victoria & Albert Museum de Londres y en The Art Institute of Chicago.
Fuentes: Mélanie Riffel, Sophie Rouart, Marc Walter, Toile de Jouy: Printed Textiles in the Classical French Style, Thames & Hudson; Musée de la Toile de Jouy. Imágenes históricas: The Art Institute of Chicago, obras de dominio público (CC0). Fotos de producto: Il Mezzaro.




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