Cómo usar un mezzaro en casa: seis maneras y las medidas adecuadas
Un mezzaro es una tela grande. Es lo primero que hay que decir, porque condiciona todo lo demás: su tamaño determina lo que puedes hacer con él. En nuestra tienda de Parioli, la pregunta que más a menudo nos hacen no es «¿qué diseño me recomienda?», sino «¿me sirve para cubrir la cama de matrimonio?». Esta guía responde a esa pregunta, y a las cinco que vienen después.
Qué es un mezzaro
El mezzaro es una gran tela de algodón estampado, nacida en Génova en el siglo XVII como imitación de las telas pintadas indias que llegaban a su puerto. El nombre procede del árabe mi'zar, «velo, cobertura»: durante dos siglos las mujeres genovesas lo llevaron sobre la cabeza y los hombros. Hoy ha salido del guardarropa y ha entrado en casa.
Los nuestros se siguen estampando a mano en la India, en los pueblos de Rajastán y Guyarat, con la técnica del block printing: un bloque de madera de teca tallado para cada color y presionado a mano sobre el algodón miles de veces. Algodón 100 %, colores naturales, rematados a mano con un cordoncillo a juego o con el borde estampado.
Ver todos los mezzari de algodón estampado a mano.
Qué medida necesitas para la cama

En la foto: Mezzaro «Azzurro d'Oriente» como colcha.
Es el uso más habitual y aquel en el que equivocarse de medida sale caro. Nuestras cuatro medidas, y para qué sirve cada una:
270 × 270 cm, el cuadrado king size: cama de matrimonio
225 × 350 cm: sofás grandes
225 × 270 cm: cama de 120 y sofás de tamaño normal
180 × 270 cm, la medida histórica del mezzaro: cama individual
En la cama de matrimonio la medida adecuada es el cuadrado de 270 × 270: es la única que cae por igual por los tres lados libres, sin quedarse corta a los pies. El 180 × 270 es la medida histórica —nació para cubrir a una persona de pie, no una cama— y sobre una cama de matrimonio queda apoyado, pero no cae.
La regla práctica, si la cama no tiene una medida estándar: mide el colchón y añade al menos 40 centímetros por lado, más si es alto o si dormís dos con edredón.
En el sofá
Un mezzaro sobre el sofá hace dos cosas a la vez: le cambia el color a la habitación y protege la tapicería. En los sofás grandes la medida es el 225 × 350; para un sofá de dos o tres plazas de tamaño normal basta el 225 × 270.
Si el sofá es claro y neutro, la tela se convierte en la pieza que atrae la mirada: elegid un diseño de colores plenos. Si en cambio el sofá ya tiene color o estampado, funciona mejor un mezzaro de tonos cercanos a los de la pared, que suaviza en lugar de competir.
Un detalle que nadie tiene en cuenta: el algodón estampado a mano se arruga. En un sofá que se usa a diario forma parte del encanto, no es un defecto; pero si queréis una superficie tensa y ordenada, mejor la cama.

En la foto: Mezzaro «Palazzo di Jaipur» como funda de sofá.
Para completar: nuestros cojines de algodón estampado.
En las ventanas
Las cortinas de algodón estampado no oscurecen: filtran. La luz que atraviesa el diseño lo enciende y proyecta su color sobre el suelo; es el efecto por el que merece la pena ponerlas en una estancia que se vive de día. Funcionan bien donde la intimidad no es lo principal: salón, cocina, estudio. En el dormitorio, si se necesita oscuridad, conviene combinarlas con un estor opaco.
Mira las cortinas de algodón estampado a mano.
En la mesa
Aquí el algodón estampado da lo mejor de sí en verano, cuando la mesa se viste ligera. Tres formatos, tres usos distintos:
Mantel completo, redondo o rectangular, cuando la mesa es la protagonista
El camino de mesa, cuando queréis ver la madera y basta una franja de color
Los manteles individuales, para el día a día: se lavan sin esfuerzo y se cambian a menudo
La forma más sencilla de acertar con la combinación es quedarse con el mismo diseño en dos formatos distintos: por ejemplo, camino de mesa e individuales del mismo estampado.

En la foto: Mezzaro «Bhagat Blu» usado como mantel: sobre la mesa, también un mezzaro sabe hacer de mantel.
En la pared
Un mezzaro colgado funciona como un tapiz, y en una pared vacía resuelve en una tarde un problema que normalmente exige cuadros, marcos y agujeros. Basta una barra de madera pasada por una jareta cosida en el reverso, o dos ganchos discretos en las esquinas superiores. Queda bien también detrás de la cama, como cabecero blando: es la solución que más a menudo recomendamos a quien vive de alquiler y no puede taladrar.
Cómo se lava
En lavadora, con agua fría o como máximo a 30 grados, con un detergente suave. Nada de lejía ni centrifugados bruscos. En los manteles, las manchas difíciles se tratan con un quitamanchas delicado antes del lavado.
Son tejidos hechos para usarse, no para guardarse. Un mezzaro que después de diez años es un poco más suave y un poco menos vivo no se ha estropeado: ha madurado.
Encontrarás más respuestas prácticas sobre medidas, tallas, envíos y devoluciones en las preguntas frecuentes.
Sobre las imperfecciones

En una tela estampada a mano puede aparecer una línea ligeramente desplazada, un matiz más intenso en una esquina, un pequeño salto en la cenefa. No son defectos de fabricación: son la señal de que esa tela ha pasado bajo un bloque de madera sostenido por una mano, no bajo un rodillo.
Un tejido en el que cada repetición es idéntica a la anterior está estampado a máquina. Si es eso lo que buscáis, los nuestros no son para vosotros.
Por dónde empezar
Si es tu primer mezzaro, te aconsejamos empezar por la cama, con el cuadrado de 270 × 270 y un diseño de la colección Árboles de la Vida — el motivo histórico genovés, aquel con el que empezó todo.
Si queréis verlos en persona, estamos en Roma, en Viale Parioli 21: al natural, los colores del algodón estampado a mano no tienen nada que ver con ninguna fotografía. Cómo llegar.

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